Por diferentes motivos los seres humanos podemos pasar por momentos difíciles que afectan nuestra estabilidad emocional. Ya sea una ruptura amorosa, la pérdida de un ser querido, dejar un trabajo, sufrir un accidente o encontrarnos frente a una crisis económica, etc. Estas situaciones pueden sumirnos en momentos de tristeza y desesperanza. Cuando esta situación se prolonga por mucho tiempo afectando a otras facetas de nuestra vida, ocasionando sentimientos severos y prolongados de melancolía, es probable que se transforme en la enfermedad de la depresión.

Si bien las causas pueden ser variadas, las personas deprimidas muestran niveles muy altos de cortisol, hormona esteroidea que se libera en momentos de estrés. Está comprobado que los agentes químicos que actúan en el cerebro como la dopamina, serotonina y noradrenalina, pueden presentar niveles altos de manera hereditaria y esto se debe básicamente a una crianza difícil, negativa, con poco afecto o correcta atención de los padres hacia los hijos.

Dependiendo de la cercanía con nuestro ser querido, podemos tratar de descifrar si se encuentra atravesando una situación difícil. Algunas personas pueden demostrar su situación más que otras, ya sea con la pérdida de apetito y por consecuencia de peso, otras con el aumento considerable de peso. Existen otras formas de detectar algún cambio determinante como el aislamiento, el hermetismo, la dependencia de alcohol u otras sustancias, cambiar radicalmente de costumbres, etc. Pero también existen las personas que no denotan mucho su malestar, lo cual hace más difícil poder ofrecer nuestra ayuda.

Cómo ayudar a un ser querido con depresión

Si tenemos un ser querido atravesando por una situación difícil o que presumimos puede estar pasando por depresión, es recomendable comunicarnos para saber qué es lo que están sintiendo y cómo desean afrontar la situación. Si bien podemos ofrecerles momentos de catarsis, también es importante reconocer hasta dónde puede ir nuestra ayuda y cuándo es momento de recomendar un espacio profesional de conversación para que nuestro ser querido pueda discutir sobre lo que le aflige.

Para muchas personas, ir al psicólogo puede percibirse como una situación de vulnerabilidad o darles motivo de sentirse avergonzados. Esto no debe ser así, ya que todos pasamos por circunstancias difíciles y algunas personas necesitan pasar por su propio proceso de superación ya sea solos o asistidos con un profesional que pueda orientarlos de manera individual o con la ayuda de la pareja, familiar o amigo que pueda brindar su apoyo para superar la depresión.

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