¿Que es?

Con el paso del tiempo y la acción de agentes adversos como el sol o las toxinas, la piel se deteriora y comienza a dar muestras de envejecimiento que se evidencian como arrugas muy finas alrededor de los ojos, en la frente, los labios y el entrecejo.

Aquí te presentamos un tratamiento que ayuda a reducir arrugas y atenuar cicatrices y manchas.

El rostro pierde tonicidad y los tejidos se ven más flácidos e irregulares, especialmente porque disminuye la producción de colágeno, que es el encargado de dar apoyo y sostén a las células de la piel.

Una muy buena alternativa para rejuvenecer el rostro sin acudir a una cirugía estética invasiva es la renovación facial por láser. Esta práctica ayuda a reducir arrugas y atenuar cicatrices y manchas. Consiste en una luz que se aplica sobre una zona determinada y tiene la ventaja de ser muy preciso, lo cual es ideal para tratar zonas delicadas.

¿Cómo actúa?

La acción de un haz de luz concentrado remueve la capa externa de la piel (epidermis) y aplica calor sobre la dermis. Este calor evapora el tejido, activa la producción de colágeno y elastina y promueve la regeneración de vasos sanguíneos. Todos estos efectos dan como resultado una piel más firme y suave.

La aplicación de láser no es un peeling ni quema la piel, por lo tanto no es traumático y los pacientes pueden seguir desarrollando una vida normal. Luego del tratamiento se aprecian mejoras en el aspecto y la textura del rostro, pero éste debe mantenerse siempre humectado. En algunos casos puede aparecer una coloración rojiza durante un par de semanas, que se puede atenuar o disimular mediante el uso de maquillaje no graso.

Las personas rubias o pelirrojas son más susceptibles de tener enrojecimiento, en tanto que las de piel oscura pueden sufrir una hiperpigmentación que les oscurezca más la zona tratada. Para evitar este inconveniente, el médico suele indicar un producto blanqueador para utilizar antes y después de la aplicación del láser.